JUSTOS POR PECADORES

En esta ocasión, voy a utilizar mi blog para contar una experiencia que me sucedió esta semana cuando fui a renovar el DNI. No soy partidaria de meter a todos en el mismo saco, pero como bien sabemos al final acaban pagando justos por pecadores. Pues bien, había pedido cita a las 16:00 h desde hacía un mes para así no perder una mañana. Llego 10 minutos antes a la Comisaría de Policía de Paterna, me siento en la sala de espera y espero a que llegue mi turno. Solo había un par de personas por lo que me alegré pensando que me atenderían enseguida. Para mi sorpresa, llegó un chico que parecía amigo de uno de los funcionarios y, como era de esperar, lo pasó rápidamente sin mirar la lista de la gente que sí teníamos hora previa. No contento con esto, estaba contándole que “tío, me he enamorado esta mañana”. Acto seguido, asoma la cabeza a la sala de espera y mirándome le dice ”Ufff… Y creo que me he vuelto a enamorar”. Al parecer ha de ser de corazón blandito y sensible (nótese mi ironía).

Mi malhumor aumentaba a medida que pasaban los minutos y los escuchaba de risitas mientras hacían el trámite y hablaban de cosas como ”que el amigo tenía otro amigo que hacía seguros y cambios de nombre de vehículos, y le dejaba a precio de colega un cambio de matrícula de un coche extranjero y no pasaba nada”. Estaba flipando, literalmente. Lo único que quería evitar era que me atendiera esta persona, pero tal y como esperaba, finalmente me tocó pasar con él.

Me senté en la silla enfrente de él y tras pedirme el número de DNI apareció mi foto en la pantalla de su ordenador. Al preguntarme si era yo, le contesté que sí, que estaba despeinada pero sí, era yo. Entonces él se atrevió a decir que daba lo mismo porque estaba igual de guapa. Supongo que entendió la expresión de mi cara que, por suerte o por desgracia me es difícil controlar. Continuó dándome órdenes : Poner el dedo índice izquierdo, el dedo índice derecho…Y llamó a una amiga mientras ” trabajaba”. Lo que realmente me indignó fue que empezara a hablar con ella de asuntos personales tales como “Si le había gustado”, “que él no se venía abajo” y otras expresiones un tanto vulgares que realmente me daban asco y vergüenza ajena a partes iguales.

Aspectos a tener en cuenta:

1.En la sala de espera había un folio pegado en la pared en el que decía algo así como…”Si insulta, falta el respeto o agrede al funcionario que le atiende se puede meter en graves problemas o incluso ir a la cárcel”.

Me pregunto cuáles son mis derechos como ciudadana. ¿También él podría ir a la cárcel o meterse en problemas por faltarme al respeto a mí, y hacerme sentir tan incómoda viéndose vulnerados mis derechos como mujer/persona? Supongo que dan por hecho que la gente que tienen allí trabajando es gente legal y decente. Maaaaal… Muy mal.

2.Había un segundo cartel hablando del maltrato a la mujer, con un número de teléfono para notificar estos casos de abuso/violencia.

Yo no hablo de que este individuo me maltratara, obviamente. Lo que sí sé es que me falto al respeto y me hizo sentir muy incómoda, en primer lugar, por hablar de mí con su amigo mientras yo estaba presente y me daba cuenta de absolutamente todo. En segundo lugar, por tener que escuchar cómo se lo pasó con la amiga de turno (por cierto, la luz del teléfono estaba en rojo por lo que seguramente sería un bulo) con todo tipo de detalles. Lo de que luego se iba a entrenar también lo repitió muchas veces, por si no me había quedado claro que el chico iba al gimnasio. Desde aquí le aconsejo que cultive un poco más su moral en lugar de levantar peso para hacer más grande su ego.

Pues bien, esta es la historia. ¿Cómo se supone que tendría que haber reaccionado?

¿Lo cuento en la comisaría para ver quién se sale con la suya? ¿Me hubieran creído a mí o a “una persona que ocupa un cargo jerárquico de confianza en la Administración pública y para el cual ha sido designada por las autoridades competentes en forma directa”? ¿De confianza? En mi opinión ninguna.

La decisión que tomé fue esta: Publicarlo en las redes sociales esperando que tenga cierto impacto en la sociedad y haya difusión, con la esperanza de que algún día sean más selectivos a la hora de elegir a aquellas personas a las que todos nosotros pagamos el sueldo, porque como bien he dicho antes, acaban siendo juzgados justos por pecadores.

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